“Doña gentrificación” toca las puertas del centro de Cali, pero le negaran la entrada.

Por Ana Erazo

Politóloga y maestrante de estudios urbanos

Desde finales de la década del 80, las ciudades latinoamericanas acuden a procesos de transformación territorial. El modelo neoliberal, o mejor, utilizando el concepto de Emilio Pradilla (2009) la globalización imperialista, ha generado que las ciudades se concentren como escenarios para el despliegue de dicho “desarrollo”, y para ello, ha sido necesaria la construcción de infraestructura a partir de Grandes Proyectos Urbanos, planes parciales de renovación local, y cambios de uso del suelo que modifican la renta del suelo y las centralidades urbanas.

Con el despliegue de políticas urbanas neoliberales, amparadas bajo los lineamientos de los planes de ordenamiento territorial – también neoliberales-, los gobiernos de la ciudad condicionan territorios objeto de venta, que bajo la planificación estratégica (Vainer, 1999) adaptada del modelo de Barcelona, realizan procesos de urbanización selectiva que regeneran la ciudad para la inversión de capital, preferiblemente extranjero. El proceso de urbanización selectiva, la cual privilegia a las ciudades con características especiales, donde en los gobiernos locales y sus nuevas formas de gestión emergen tendencias a escala urbana como los procesos de recuperación de la ciudad existente, generan intervenciones en algunas partes de la ciudad, promoviendo la localización de actividades económicas, con el objetivo de revalorizar dichas partes (Balbo, 2003) y con ello ubicar a la ciudad en el ranking mundial del mercado.

Y un poco resumido, es este el modelo de ciudad neoliberal que hoy se configura en Latinoamérica; en algunos países más fuertes que en otros. Así podemos ver ejemplos como Buenos Aires y Puerto Madero, Santiago de Chile, Sao Pablo y Rio de Janeiro (en el marco de los grandes eventos deportivos) y por Colombia, Medellín, Bogotá y ahora Santiago de Cali.

Pero desplegar el modelo de ciudad neoliberal resulta muy incómodo para las y los ciudadanos, sobre todo porque dichos escenarios se planifican para el despliegue del mercado y no para consolidar sus territorios. La vida urbana que de por sí es ya compleja, agudiza sus problemáticas con la imposición de la ciudad bonita.

Este es el caso de Santiago de Cali, ciudad que desde finales de la década del 90 recibe los lineamientos neoliberales, y con ello, los impactos sociales. Un sistema integrado de transporte masivo, realización de Grandes Proyectos Urbanos bajo el plan Cali “21 megaobras”, modificación de centralidades a partir de la configuración de Unidades de Planificación Urbana (UPU)[1] y planes parciales de renovación. Todos estos proyectos enmarcados en políticas urbanas que despliegan el modelo de ciudad neoliberal y que consolidan a Cali como clúster para la inversión internacional y líder cuenca del Pacífico. En este caso, profundizaremos en el proceso de renovación urbana en el centro de Cali, el proyecto “Ciudad Paraíso”.

La Ciudad Paraíso: Un lugar donde peca el ordenamiento territorial neoliberal.

Los planes de renovación urbana de la ciudad se enmarcan en los Decretos reglamentarios 2181 de 2006 y 4300 de 2007, bajo políticas como “Programa Cali es mi casa” “Macroproyecto Cali Renueva” y el “Plan de intervención de renovación urbana”. Este último, concentra varios planes parciales en distintas zonas de la ciudad como El Hoyo – Piloto, San Nicolás, Sucre II, Calvario II, San Pascual, La isla – Camilo Torres, El Porvenir, talleres del municipio, Calvario Sucre I y Lagunas el Pondaje y Charco Azul (Alcaldía de Santiago de Cali).

El proyecto Ciudad paraíso que se radicó bajo acuerdo 300 de 2010, es un plan parcial contenido en el ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Cali y que comprende su intervención inicial en el barrio El Calvario y San pascual, pero que posteriormente influirá en El piloto, San Nicolás, El Porvenir y Sucre I y II, sector de la zona centro.

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Fuente: Alcaldía de Cali

 

El proyecto realizado por la Alcaldía de Santiago de Cali en asociación con la Empresa Municipal de Renovación Urbana EMRU, cuya entidad se creó para direccionar la compra y venta de predios y terrenos para la renovación local, ha considerado que dicho sector en amplios espacios degradados y pauperizados, debe ser renovado por un gran centro comercial, una estación del Sistema Integrado de Transporte Masivo MIO, amplias zonas verdes y una sede de la Fiscalía General de la Nación, convirtiendo dicho espacio urbano en un gran escenario para el sector servicios (www.ciudadparaiso.com.co).

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Foto: Radiomacondo.fm

Pero dicho proyecto que intenta posicionar una ciudad bonita, trae consigo varias incoherencias. Entre ellas, que fue un proyecto planificado sin la comunidad que habita el terreno, y que ésta, evidentemente no quiere desalojar su territorio. Paso a explicar una por una:

  1. Entre 1993 y 1994 se modificó la estratificación de dichos predios, pasando de ser estrato 3 a 1, lo que sustancialmente hoy baja el precio de la renta del suelo.
  2. El proyecto pretende la compra de terrenos en $180.000 el metro cuadrado, intentando pagar por predios entre 18 y 34 millones de pesos, que además de ser un precio irrisorio (pues estaban avaluados en $360.000 el metro cuadrado), no les permitirá la compra de un nuevo predio en otro lugar, pues en la ciudad el precio del suelo de una casa no baja de 70 millones de pesos. A no ser que se adquiera una vivienda de interés social, que lógicamente son mucho más pequeñas que sus actuales predios, decisión que no consideran.
  3. El proyecto jamás contempló la participación de la comunidad en su elaboración. Una vez ya formulado se hizo una pequeña socialización, solo para la puesta en conocimiento.
  4. Tampoco contempló que quienes habitan el terreno han construido territorio, lazos vecinales y sueños, y que de entrada, es ya difícil la partida de su sitio de vida.

En este sentido, dicho proyecto no es más que la llegada de la gentrificación al centro de Cali, un proceso de transformación urbana donde la población original de dicho territorio (ya deteriorado y con niveles de marginalidad) es progresivamente desplazada por otra población con mayor nivel adquisitivo, es decir, el desplazamiento de una clase por otra. En este caso, de la clase pobre por grandes inversores.

En la ciudad Paraíso, quienes tienen que irse serán alrededor de 180 familias, casi despojadas por el interés de inversión de la Cámara Colombiana de la Construcción  CAMACOL, la misma EMRU y otras 35 empresas como Comfandi, Cementos Argos, etc., (Intervención de Roberto Alimentato, presidente de la Junta de Acción Comunal de la comuna 3, ante el Concejo Municipal de Cali, 2014), en una inversión que costará alrededor de 40 mil millones de pesos.

Pero estas personas y familias no están dispuestas a salir de sus territorios en dichas condiciones, y para ello se están organizando socialmente, en aras de realizar las acciones pertinentes para ser escuchados por la Alcaldía, cuya exigencia principal es la detención del proyecto y revisión del mismo, que tenga en cuenta las condiciones sociales de quienes habitan la zona centro. En intervenciones ante el Concejo Municipal, exigen la revisión del proyecto Ciudad Paraíso, ya que consideran viola los derechos humanos de quienes hoy viven en dicho territorio.

Su proceso organizativo se une al Frente Amplio Por la defensa de Cali, un escenario que pretende la articulación de luchas urbanas de las y los habitantes de la ciudad de Cali, ante los continuos descontentos por las políticas urbanas desarrolladas, que la constituyen como ciudad neoliberal y cuyos impactos se reflejan en segregación y fragmentación social, pobreza extrema y violencia social.

Es así como se explica que “doña gentrificación” toca las puertas del centro de Cali, pero que las comunidades organizadas hoy exigen el derecho a la ciudad cómo el derecho a habitar y definir democráticamente que hacer con el espacio urbano, que según la comunidad si necesita renovación, pero no a costa del despojo de tierras de las 180 familias que habitan San Pascual y El Calvario.

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Bibliografía

Pradilla, Emilio (2009). La mundialización, la globalización imperialista y las ciudades latinoamericanas. Redalyc. México. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=74811890002

Vainer, Carlos (1999). Pátria, empresa y mercadoria. Notas sobre a estratégia discursiva do Planejamento Estratégico Urbano. En Arantes, O., C. Vainer y E. Maricato (eds.), A cidade do pensamento único. Desmanchando consensos. Petrópolis: Editora Vozes.

Balbo, Marcello (2003). “La nueva gestión urbana”. En Gestión urbana para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe, comps. Ricardo Jordán y Daniela Simioni, 71‐92. Santiago de Chile. CEPAL.

www. cali.gov.co

www.ciudadparaiso.com.co/

http://www.radiomacondo.fm

 

 

 

[1] Las UPU son zonas urbanas que concentran actividades especializadas y de servicios de comercio al detal, profesionales, técnicos, financieros y otras de carácter terciario.

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2 pensamientos en ““Doña gentrificación” toca las puertas del centro de Cali, pero le negaran la entrada.

  1. Este artículo es una buena síntesis de las problemáticas que padecen los habitantes del centro de la ciudad de Cali y de los planes de despojo que se implementan desde administraciones de gobierno neoliberales. Que bueno es ver producción intelectual y académica como este artículo, que dan cuenta de la realidad social de las ciudadades latinoamericanas.

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