El rol de los sujetos patrimoniales en el derecho a los centros históricos, caso Quito

Foto: Extra.ec

Foto: Extra.ec

Por: Camilo Vargas Rincón

El centro histórico de Quito atraviesa hoy en día por un mosaico amplio de intervenciones urbanas, cuyas proyecciones en el campo económico prometen generar rentabilidad y competitividad en un turismo internacional que ha puesto gran interés sobre los centros fundacionales de las ciudades. Pero al mismo tiempo, las consecuencias en la esfera social dejan entrever impactos nefastos hacia las prácticas residenciales y vecinales de los barrios objeto de transformación. 

Por medio de distintos tipos de intervenciones (revitalización, regeneración, renovación, rehabilitación), las acciones gubernamentales están sometiendo al olvido aquellos sistemas de signos, prácticas identitarias y usos sociales del espacio, paradójicamente, mediante estrategias discursivas que enaltecen la memoria y el patrimonio. Un desplazamiento paulatino de la población residente; por un lado, mediante acciones institucionales, como notificaciones de expropiación de inmuebles o aumento en los impuestos para el uso del suelo –para poner dos ejemplos-. Por otra parte, desde la museificación del patrimonio intangible, donde las historias de vida, relatos y anécdotas de los habitantes quedan confinadas a los documentos oficiales y a los inventarios municipales.

Se trata del “vaciamiento de sus usos públicos y en el cambio de los usos residenciales por usos mixtos, turísticos y comerciales, que han deteriorado profundamente la centralidad urbana y, por tanto, su condición de “centro vivo” (Carrión, 2010:216). Agregado a esto, usos institucionales que pretenden adecuar casas de familias para operaciones públicas, como lo demuestra el recién Proyecto de Revitalización Urbana en el Sector La Chilena, donde se espera la llegada de varias sedes de embajadas.

En este sentido, las políticas de intervenciones urbanas que se vienen presentando en el centro histórico de Quito se inscriben dentro de una lógica fundamental: el cambio de los usos sociales del espacio. De ser un entorno de intercambios, trueques, trajines callejeros y relaciones sociales entre los habitantes, se pasa a un espacio donde el flujo rápido entre los residentes, ahora transeúntes, sea condicionante para garantizar la “seguridad” de los barrios. A su vez, se posicionan discursos dominantes, cuyo argumento central es que el centro histórico sufre inseguridad, deterioro, descomposición y suciedad, por lo cual se hace inevitable ejecutar políticas como medio para transformar, “recualificar” o “regenerar”, en este caso, los espacios públicos (Kingman, 2012; Salgado, 2008; Durán, 2013).

Fotos: Derecha: Cesar Moreno, izquierda: Elcomercio.ec

Fotos: Derecha: Cesar Moreno, izquierda: Elcomercio.com

Estamos ante la conversión de los espacios en lugares deseados, que se consolidan mediante un uso estratégico del “patrimonio”, discurso bajo el cual la monumentalidad de las piezas arquitectónicas coloniales y republicanas son usadas como objetos de deseo para intervenir los edificios, predios, parques y plazas en pro del turismo internacional y la llegada de residentes con alta capacidad adquisitiva (Carrión, 2010).

A su vez, la consolidación de un imaginario urbano donde la imagen idealizada del centro histórico como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, ha sido el detonante para radicar sistemas disciplinarios de construcción de ciudadanía, narrativas que excluyen y que son en últimas expresiones de poder desde quienes lo tienen a cargo, es decir, las instituciones (Salgado, 2008).

Es por esto, que los espacios intervenidos mediante las políticas urbanas están siendo relegados al ámbito del higienismo, adecentamiento y limpieza social, contrario a los problemas más inmediatos de su población residente o el goce al espacio público por parte de los habitantes de la ciudad.

El resultado se está convirtiendo en la dotación de espacios en virtud de la creación de nuevos nodos de innovación comercial, financiera e inmobiliaria, en este caso, en el centro histórico de Quito; de allí que resulte obligatorio el uso del patrimonio, la memoria y la identidad quiteña como etiquetas comerciales, más no como componentes fuertes, ni como valores de uso practicados por residentes tradicionales. Se trata más bien, de construir una nostalgia cínica de lo que “ya no está” (el engranaje social) para posicionar lo que “debe estar”, tan sólo un recuerdo, una conmemoración facilitada por el mercado (Kingman, 2012).

No obstante, frente al (re) ordenamiento impuesto por los grandes intereses institucionales y comerciales, se presentan procesos ocupacionales de carácter consciente donde sus propios habitantes (indígenas, familias o vecinos/as) y comerciantes consolidan formas de agregación social para consolidar communitas dentro de la ciudad (Kingman, 2012). Esto se puede hacer bajo mecanismos tradicionales como el trueque, asignación de roles barriales, festividades, actividades de integración social o procesos comunitarios con acción jurídica.

Foto: Extra.ec

Habitantes de la 24 de Mayo se proclaman “nuestras casas son patrimonio familiar, no se venden, no intervención”. Foto: Extra.ec

Allí también se inscriben procesos comunitarios más formales, como el del recién creado “Comité Eugenio de Santa Cruz y Espejo Pro Defensa del Centro Histórico de Quito”, donde sus integrantes, residentes del sector La Chilena, no quieren irse de sus barrios. Allí han construido por años lazos de identidad y arraigo con su entorno. El discurso institucional que otorga poder a su transformación urbana como modo de romper el imaginario de inseguridad, degradación y deterioro físico del entorno se hace irrelevante ante expresiones vecinales que reclaman otro escenario, el de su derecho a permanecer y a seguir generando vida barrial, encuentros comunitarios, el “que se dice veci” propio del habitante que llega a la tienda, o del que se encuentra con sus amigos de la esquina. Un claro ejemplo de que el patrimonio, el hogar, el barrio y la ciudad se construyen desde adentro y no desde arriba.

Ahora bien, no se trata de un fenómeno puntual, pues la llamada “revitalización” de un sector se articula con un modelo de ciudad más amplio, ese que ha decidido vincular la inversión del gran capital privado en las áreas tradicionales sin considerar la vida social y cultural que por tiempos han generado vida, historia y arraigo.

No es casualidad que en el mes de noviembre de 2013 se haya realizado el primer encuentro con grandes inversionistas extranjeros denominado “Quito-Destino Líder de Sudamérica: oportunidades de inversión turística y hotelera”, dentro del cual se puso como foco de interés al centro histórico de la ciudad, mediante la sistematización (¿oferta?) de un listado de predios aptos para intervención.[1]

DSC_0124

Foto: derecho a la ciudad

Claves para la acción

Desde el punto de vista narrativo, el llamado a “problematizar el patrimonio y la reflexión en torno a él y no seguir pensando y actuando a partir de presupuestos naturalizados” (Salgado, 2008: 21), permite visibilizar acciones que abran las puertas del debate; a problematizar esos criterios mediante los cuales se está inventariando el patrimonio tangible e intangible de la ciudad y del centro histórico; a cuestionar las narrativas dominantes desde donde se están proyectando lugares que van de lo cotidiano al espectáculo (Durán,2013); y a someter a crítica las funciones que se le están otorgando en el contexto actual de las políticas urbanas, donde las prácticas discursivas de los sujetos patrimoniales permitan, por un lado, develar la debilidad conceptual de las decisiones institucionales, y por otro, consolidar argumentos críticos y consecuentes con el criterio de cohesión social necesario para permanecer en la cuadra, en el barrio y en el centro histórico.

Vecinos y vecinas de La Chilena cartografían su barrio, vivencias e historias. Foto: Camilo Vargas

Vecinos y vecinas de La Chilena cartografían su barrio, vivencias e historias

Partir desde un enfoque de conflicto, que no recubra las desventajas de naturalizar el patrimonio mediante inventarios excluyentes, sino que acepte la construcción de la narrativa como un campo de fuerzas donde converjan disensos y diferencias, negociaciones generadoras de un amplio abanico patrimonial, ese que reconoce la historia de las luchas y las prácticas vecinales como expresión misma de una sociedad históricamente en pugna por el espacio (Salgado, 2008).

Asociar, por ejemplo, los impactos poblacionales de pasadas intervenciones –además, en nombre del Patrimonio Cultural- con el proyecto de Revitalización Urbana del Centro Histórico de Quito, como ejercicio para no repetir las mismas consecuencias. Ante el desplazamiento de sus habitantes, la pérdida de historia oral y la invisibilización de prácticas y oficios, se pueden generar pautas propositivas donde la permanencia en el espacio sea condicionante para el diálogo.

Si bien las políticas de Patrimonio se han caracterizado por condensar intereses excluyentes y por homogeneizar la vida de los habitantes (Salgado, 2008), es necesario inscribir la práctica conflictiva de los encuentros bilaterales en un escenario que supere la barrera del pesimismo; es decir, exigir jurídicamente las distintas vías constitucionales reconocidas por el Estado y de concretar procesos en conjunto, por ejemplo, entre la academia comprometida y los residentes organizados para lograr resultados precisos, no solo el derecho al habitar en el centro histórico, sino para proponer categorizaciones en inventarios patrimoniales, proyectos de mejoramiento barrial, mantenimiento predial, programas de atención a población vulnerable, fomento a la educación inter-generacional, entre otros. Como bien lo apunta una vecina del sector La Chilena:

Lo que nosotros queremos es que eso no se dé [las expropiaciones], que si ellos quieren que el centro histórico cambie, tenga una mejor vida, una nueva imagen, que sea buscando otro tipo de alternativas pero que sea con la gente de aquí adentro, los propietarios, que no se quiera maquillar al centro histórico, de la manera que ellos quieren hacer, más bien dándonos alternativas, apoyándonos e incluyéndonos en los proyectos, más no en el sentido de exclusión. (Extracto del Taller en Cartografía Social, noviembre de 2013).

Estamos hablando del derecho a la ciudad y a la memoria, como lo resalta Lucía Durán (2013), de quienes han habitado y practicado ese centro histórico, sometido hace algunos años a fenómenos como la estigmatización, la museificación de lo vivido y la puesta en escena de sus calles hacia el espectáculo. Pero no desde las representaciones históricas sostenidas en los proyectos hegemónicos, sino desde quienes han experimentado los desplazamientos y exclusiones de las intervenciones urbanas.

Pierre Mayol es enfático al enunciar que la identidad de un usuario o de un grupo se presenta en el momento en que hay una práctica por el entorno y por las relaciones sociales inscritas en él. Y a su vez, que el barrio es una noción dinámica que permite entender el compromiso social dentro del espacio público, ese intersticio entre la intimidad y la sociabilidad, entre la casa y la ciudad. Un escenario donde se materializa la apropiación del espacio, “favorece una utilización del espacio urbano no terminado por su uso únicamente funcional” (Certeau, Michele de; Giard, Luce & Mayol, Pierre, 1999: 12). Allí donde “el espacio urbano se vuelve no sólo objeto de un conocimiento, sino el lugar de un reconocimiento” (Ibíd.: 12).

¿Cómo pensar en la memoria oral, en la riqueza del “Patrimonio Cultural de la Humanidad”, de la identidad quiteña, etc. Si no se está defendiendo la existencia misma del barrio? ¿Cómo pensar un barrio sin los recorridos cotidianos de sus residentes, sin los oficios tradicionales o contemporáneos, sin las serenatas o fiestas entre vecinos/as, o sin los chismes de cuadra? Sería como pensar en el flâneur europeo del siglo XIX, que paseaba por los corredores comerciales para contemplar las vitrinas; en la actualidad sería como caminar por un soho turístico donde solo se verían, además de vitrinas, ofertas de paquetes turísticos y locales de servicios aptos para el ciudadano cliente.

Frente a la expresión “del barrio a la calle” se hace más que urgente pensar y actuar en virtud del barrio por el barrio, y del barrio dentro de la ciudad, donde efectivamente deben estar los sujetos patrimoniales (residentes, académicos, y por qué no, actores públicos con conciencia) a cargo del derecho a la ciudad, del derecho a habitar el centro histórico de Quito.

BIBLIOGRAFIA

  • Carrión, Fernando. (2010) El laberinto de las centralidades históricas en América Latina, Quito: Ministerio de Cultura del Ecuador
  • Certeau, Michele de; Giard, Luce; Mayol, Pierre (1999), La invención de lo cotidiano II: Habitar, cocinar. México: Universidad Iberoamericana
  • Durán, Lucía (2013) “Del Barrio a la Calle: el caso de la Calle La Ronda”, Ponencia presentada en el Foro Habitar el patrimonio, Quito, septiembre 2013
  • Kingman, Eduardo (2012) “Ciudad, seguridad y racismo” en San Roque, Indígenas urbanos, seguridad y patrimonio, Quito: FLACSO
  • Salgado Gómez, Mireya  (2008) “El patrimonio cultural como narrativa totalizadora y técnica de gubernamentalidad”, Revista Centro-h No.1, Quito, OLACCHI, agosto 2008.

[1] Ver: “Inversionistas se reunieron para conocer las posibilidades que ofrece el centro histórico en hotelería” en http://www.quito.gob.ec/documents/quitenio/2013/quitenio_295.pdf

Anuncios

3 pensamientos en “El rol de los sujetos patrimoniales en el derecho a los centros históricos, caso Quito

  1. Hola, mi nombre es Sindy Paez y estoy adelantando mi proyecto de grado para obtener el titulo de profesional en sociología sobre el proceso de recuperación y revitalización del centro histórico de Barranquilla-Colombia, a partir de la participación de los sujetos patrimoniales. Pero me siento muy confundida con el concepto “sujetos patrimoniales”. Así que les escribo para ver si me pueden facilitar documentos sobre este concepto.
    Muchas gracias.

    • Sindy, Fernando Carrión en su libro ¨El laberinto de las centralidades históricas de América Latina¨ (Cap. 4) nos hace una aproximación al concepto y aporta algunos referentes claves. Si no cuentas con el material danos tu correo y con gusto lo compartimos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s