Las intervenciones urbanas sobre los centros tradicionales: un asunto de acción en conjunto

Por: Camilo Vargas Rincón

En el marco del Seminario Internacional “La intervención urbana en centros tradicionales con un enfoque social” realizado en Bogotá los días 27 y 28 de noviembre, y que estuvo organizado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (Bogotá-Colombia), el Instituto Francés de Estudios Andinos UMIFRE 17 (CNRS/MAE), la Cooperación Regional Francesa para los Países Andinos, el Institut Français (Fonds d’Alembert), y la Universidad Externado de Colombia (a través del Área de investigación Procesos Sociales, Territorio y Medio Ambiente de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, de la cual hicieron parte como organizadores del evento Thierry Lulle, Amparo de Urbina y Gina Sierra), el Grupo de investigación de Derecho a la Ciudad Flacso-Ecuador manifiesta su vinculación hacia la búsqueda de elementos y contribuciones que permitan encontrar herramientas para una gestión con los sujetos patrimoniales.

Una serie de pasos a mediano y largo plazo donde los habitantes se vinculen con la gestión pública de una forma más justa y equitativa. El grupo somete a consideración esos puntos que aportan hacia una gestión colectiva del suelo y de las políticas urbanas, que marcan la pauta para comprender y recordar que los sujetos patrimoniales no pueden estar al margen de procesos participativos reales e incidentes, y que la intervención en centros tradicionales implica un enfoque social; derecho a la ciudad y derecho a los centros históricos condensados en las distintas experiencias compartidas durante los dos días de Seminario.

De allí la importancia de un buen arranque, ese que expuso Alice Beuf, investigadora del IFEA, para quien:

“Es relevante saber cómo intervenir en los centros con enfoque social, es un reto grande porque en muchas grandes ciudades las intervenciones han sido sinónimo de gentrificación y de exclusión social, lo que se pretende con este tipo de eventos es precisamente que eso no pase”.

Para poner un caso, el centro histórico de Bogotá es hoy por hoy epicentro de proyectos urbanos de carácter nacional que poco interés han puesto sobre la calidad de vida de los habitantes y comerciantes tradicionales. Sin embargo, desde las apuestas de la Bogotá Humana condensan apuestas distintas. Bien lo recordó María Eugenia Martínez, directora del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC):

“Se busca proteger la diversidad de la zona, porque allí hay gente y prácticas muy variadas, prácticas rurales y globales que constituyen un valor que tenemos que promover. Las actividades homogeneizantes son una amenaza… venimos discutiendo el tema del proyecto Ministerios y creemos que no podemos acordonar y segregar una zona del centro, ni trasladar las prácticas. Aunque es una oportunidad, siempre y cuando se piense que es un proyecto de centro y no como un proyecto de país, donde los ministerios se conviertan en bunkers apartados de la necesidad ciudadana”.

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María Eugenia Martínez, directora del IDPC. Foto: Derecho a la Ciudad

Esos bunkers coexistentes con los sohos turísticos de las grandes cadenas hoteleras y comerciales, cuyos intereses se ubican en una ciudad de bienes y servicios donde los habitantes son clientes, que adecua sus centros fundacionales a caminos peatonales para el funcionamiento de vitrinas que se tatúan con el Mastercard o el Visa Electron, para mostrarnos precisamente que “aquí paga el que tiene con qué pagar”… ya no se fía ni se manda a hacer ropa sobre medida, a propósito de las tiendas costureras (ubicadas en el área del proyecto Ministerios) donde sus propietarios viven la forma en que sus proyectos de vida están siendo desplazados por un proyecto de gobierno.

Frente a esto, la necesidad de articular los quehaceres y trabajos colectivos a partir de una noción fundamental que trajo a colación José Luís Lalana desde la Universidad de Valladolid:

“Las intervenciones no tienen sentido sin tener en cuenta a los habitantes y las actividades que se desarrollan en ellos: el sujeto principal de intervención son los habitantes. Se Necesita preservar la diversidad social y económica de los habitantes del área histórica, considerando que esta no es un ámbito de excepción, sino una parte más de la ciudad”.

¿Cuáles han sido esos impactos que han tenido las intervenciones en los centros históricos al margen de los habitantes y en pro del turismo internacional? Inés del Pino, consultora ecuatoriana, nos comparte el caso de Quito y nos recalca los siguientes elementos:

  • Se ha generado una afluencia masiva de visitantes que ha alterado la cotidianidad del espacio urbano, superior a su capacidad de acogida
  • Estamos ante un deterioro y cambios irreversibles sobre el patrimonio
  • Se han asentado empresas foráneas que estimulan la presencia de servicios antes que la formación de empresas locales
  • El turismo al fin y al cabo es negocio, no piensa en cómo se va a recuperar la memoria y la historia. Quien pierde es la gente

Al respecto, Inés aporta la siguiente propuesta:

“Quien es propietario tiene algo que decir en esa apropiación del patrimonio, porque se pone en juego el valor simbólico y el valor del uso del suelo […] El centro histórico, con todos los cambios que está manifestando está en un momento de quiebre. Los proyectos tienden a otorgar prioridad a la obra arquitectónica, algo material y tangible que descuida la participación de los actores sociales. El hacer obras significa derrocar parte de los barrios, exclusión de gente, ¿Quiénes entran? ¿Quiénes salen?, o ¿Qué parte de esa población no debe salir? Otro tema para reflexionar. La interacción con la comunidad a veces es dirigida por consultoras, quien realmente se queda con el programa a largo plazo es el Municipio. ¿Y Quien hace ese seguimiento? tiene que haber una participación de igual a igual entre consultoras y el propio Municipio”

De izquierda a derecha: Maria Tereza Duarte (Universidade Estadual de Campinas, Brasil), Eloy Méndez (Colegio de Sonora México) e Inés del Pino (Ecuador). Foto: Derecho a la Ciudad

De izquierda a derecha: Maria Tereza Duarte (Universidade Estadual de Campinas, Brasil), Eloy Méndez (Colegio de Sonora México) e Inés del Pino (Ecuador). Foto: Derecho a la Ciudad

“El cambio de usos en los espacios patrimoniales desplaza a la población que mantenía nexos de amistad y reciprocidad en el comercio, trabajo, entretenimiento y otros. Este desplazamiento en los casos de intervención arquitectónica debe ser discutido, respecto a quien sale y quien no, cuáles usos se mantienen y cuáles no”.

Una situación que ha experimentado múltiples y diversos  procesos comunitarios que han promulgado por otro proyecto de ciudad, ese que nos recordó la ponencia de Isabelle Berry-Chikhaoui de la Université de Montpellier (Francia):

“También se presentan movilizaciones de la población. Unas reivindicaciones que promulgan por la defensa a su habitar y a su hábitat. El reclamo del acceso a las facilidades urbanas, a las centralidades y a estar cerca a los servicios públicos….es el derecho a la ciudad que por vía de los habitantes se traduce en una expresión interesante, se constituyen sitios de anclaje social en donde ellos han generado relaciones afectivas, construyen una vida y conocimiento vecinal. Una solidaridad en la proximidad espacial que ante la pérdida de la posible sociabilidad presenta un reclamo por su manera de vivir y su relación tradicional con el entorno, una reivindicación de justicia y un trato con dignidad por la vía de la participación, de tener el acceso a la planificación del entorno, donde surgen propuestas ciudadanas por la localización de los modos de habitar y prácticas residenciales”.

En últimas, una apreciación que contribuye a dar respuesta al interrogante ¿Qué es política pública? Y que Hernán Darío Correa, del Instituto para la Economía Social (IPES) recalcó:

“Una política pública es una política que convierte a los ciudadanos en clientes. La política concebida de esa manera borra los avances que se han logrado en materia de participación ciudadana. Tergiversan la naturaleza del sujeto social, lo inserta en un mundo de servicios, poder, dispositivos y dominación. Con eso no se logra mucho.”

De izquierda a derecha: Hernán Darío Correa (IPES), en compañía de Eduardo Kingman (FLACSO-Ecuador), Franck Mermier (IIAC, UMR 8177, CNRS/EHESS, Francia) y Gustavo Montañez (Universidad Externado de Colombia). Foto: Derecho a la Ciudad

De izquierda a derecha: Hernán Darío Correa (IPES), en compañía de Eduardo Kingman (FLACSO-Ecuador), Franck Mermier (IIAC, UMR 8177, CNRS/EHESS, Francia) y Gustavo Montañez (Universidad Externado de Colombia). Foto: Gina Sierra

Frente a esto, los distintos investigadores e investigadoras que participaron en el Seminario abogaron por un tipo de política pública que en realidad sea pública, y que no se ponga al servicio de las decisiones de una minoría privilegiada. Siguiendo la intervención de Fernando Carrión, ante el urbicidio y la destrucción selectiva del patrimonio, esa que ha sido masiva en una coyuntura global que ha desbordado el poder de las instituciones (nacionales e internacionales) no queda de otra que actuar conforme al poder del sujeto patrimonial:

“Se debe tener en cuenta al patrimonio como una relación social que implica un proceso, un hecho histórico donde los sujetos patrimoniales construyen la historicidad de los centros históricos, actores y grupos sociales que no posicionan los bienes físicos y monumentales sino las herencias en un campo de conflicto por el espacio, por la memoria y por la historia” (Fernando Carrión).

Fernando Carrión (FLACSO-Ecuador)

Al fondo, Fernando Carrión, con su ponencia “El urbicidio o la producción del olvido” (FLACSO-Ecuador). Foto: Derecho a la Ciudad

¿Quiénes pueden ser esos actores que trabajen con un enfoque social y unas acciones colectivas en pro del patrimonio colectivo? Carrión nos aporta un considerable avance, a propósito de la importante participación del sector académico en el evento:

“Hay que replantear la relación universidad/centro histórico partiendo de la formación de actores y la determinación de la función de las universidades en los centros históricos […] se trata de sensibilizar a las universidades para que formen profesionales comprometidos y conocedores del patrimonio, con el fin de que se conviertan en sujetos patrimoniales activos” (Fernando Carrión, El laberinto de las centralidades históricas de América Latina)

Pero también, dentro de esos sujetos patrimoniales activos se encuentran sus integrantes más protagónicos y significativos, aquellos que se organizan para permanecer en los centros tradicionales y que le cumplen al derecho a la ciudad por medio de trabajos vecinales generadores de mensajes directos a la opinión pública: los centros no se venden, se defienden.

Es también desde las iniciativas mancomunadas con los organismos (nacionales e internacionales), empresas y ONG’s que estén comprometidas con el trabajo asociativo, por ejemplo, mediante financiación de procesos que vinculen a los distintos sujetos patrimoniales. Difícil labor en una planificación que está acostumbrada a las decisiones de escritorio, pero que es meritoria en el camino para lograr una transformación urbana incluyente, un derecho a la ciudad que rompa con el tradicionalismo que concuerda con lo que denomina Jordi Borja la “prostitución de la participación”.

En últimas, compromisos entre la opinión pública, el sector académico, instituciones públicas y residentes para materializar el centro histórico de los que se quedan y quieren incidencia real en las políticas urbanas. Sin lugar a dudas, el Seminario Internacional de intervenciones sobre los centros tradicionales con enfoque social condensó un aporte para ello. Merece, por lo tanto, resaltar el aporte de Joaquín Ramírez, Presidente de la Junta de Acción Comunal del Barrio Belén (ubicado en el centro tradicional de Bogotá):

“Estamos haciendo mesas de trabajo con universidades, empresas y ONG’s, para que se vinculen al fortalecimiento del territorio Belén, dado que estamos dentro del centro patrimonial […] Se necesita de un ejercicio de memoria entre todas las generaciones, estamos trabajando en un arraigo identitario y proteger vivencias de la población frente a los procesos de desplazamiento que se vienen dando. Esto puede ayudar a visibilizar el decaimiento patrimonial que se viene dando, no hay espacios verdes para hacer las prácticas, a pesar de que existe un reconocimiento a nivel cultural y patrimonial. Dentro del Plan del IDPC se hicieron estudios que nos permiten entender el entorno como algo más que el suelo, valen también las prácticas de los usos ciudadanos que llevamos compartiendo durante mucho tiempo el entorno, un barrio que hace parte de la historia de Bogotá”.

Para acceder a cada una de las ponencias y descargar los resúmenes de las jornadas puedes dar click en el siguiente link:

http://www.patrimoniocultural.gov.co/component/content/article/1-noticias/666-descarga-de-ponencias-del-seminario-la-intervencion-urbana-en-centros-tradicionales-con-un-enfoque-social.html

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