De la inclusión social, la permanencia y otras promesas en el cambio urbano del Centro de Bogotá. A propósito del Triángulo de Fenicia

Por: Camilo Vargas Rincón

Hoy por hoy el Centro de Bogotá es objeto de transformaciones físicas y sociales. Por medio del mega proyecto de renovación urbana conocido como Plan Zonal Centro de Bogotá[1], el área comprometida se ha insertado dentro de la lógica de los Grandes Proyectos Urbanos (GPU), en este caso, por medio de distintos tratamientos urbanísticos . Ha sido una iniciativa que viene desde los años ochentas, pero que se ha materializado en la década del 2000 mediante actos administrativos (Decreto 492 de 2007) que legitiman un conjunto de proyectos urbanísticos de orden local con intención de articular las potencialidades del entorno a nivel distrital, nacional e internacional. Una apuesta que ha encajado sin dificultades dentro del orden multilateral proveniente del Banco Interamericano de Desarrollo y su eslogan publicitario “Volver al Centro. La recuperación de áreas urbanas centrales (Rojas, E. et al, 2004).

 Las localidades delimitadas en el Plan mencionado son Santa Fe, La Candelaria, Los Mártires y parte de Teusaquillo, y comprenden una población de 252.238 habitantes[2]. Aunque se estima que la población flotante en este territorio bordea el millón y medio de personas, lo que hace del Centro un lugar de flujo continuo y espacio de atracción laboral.

LOCALIDADES CONVENCIONES correccion final

Fuente: Alejandro Forero en Vargas R. Juan Camilo (2011)

En la normativa anteriormente mencionada, se registra un inventario de 56 intervenciones urbanísticas, en las cuales se identifican distintos tratamientos y operaciones: renovación, rehabilitación, conservación, entre otras. Tomemos como ejemplo el “mejoramiento” del sector conocido como “Triángulo de Fenicia”, caso implantado bajo la modalidad de “Plan Parcial Triángulo de Fenicia” -instrumento de segundo nivel contemplado dentro del POT (Artículo 44. Jerarquización de los instrumentos de planeamiento)-, y que para esta ocasión tiene el propósito de renovar el entorno para atender las exigencias estratégicas de las inversiones público-privadas. Se trata de un espacio cuya posición geográfica es de vital importancia para la “reactivación” económica y la consolidación del modelo de Ciudad Universitaria propio de este sector.

A escala general, la problemática identificada desde la Administración Distrital es que el Centro atraviesa por una situación de deterioro físico-espacial, cuya situación requiere de múltiples acciones que permitan mejorar la infraestructura de las distintas localidades y barrios afectados. A su vez, el deterioro social en ciertas zonas del Centro que hacen de este espacio un lugar de conflictos, delincuencia, prostitución y degradación de las condiciones de vida.

Ahora bien, el Plan Parcial mencionado se ubica en la Unidad de Planeamiento Zonal (UPZ) La Macarena (UPZ 92, que reúne 11 manzanas), avalada por el Distrito de Bogotá como Zona de Renovación Urbana. Desde este instrumento de segundo nivel, se atienden problemáticas puntuales: El mal estado del corredor ecológico en el borde oriental y del parque Bicentenario, el mal estado de las vías y la poca oferta de equipamientos para los barrios (estratos 2 y 3). En ese sentido, la propuesta de intervención se enfoca en la generación de un “Corredor Ecológico de la Avenida Circunvalar”; construcción de un circuito interbarrial vial especialmente en el barrio La Perseverancia, a su vez que una biblioteca comunitaria para el sector; mejoramiento del Parque Bicentenario para ofrecer mayor espacio a los habitantes y población flotante; mejoramiento integral del barrio La Paz, el cual será bordeado por el corredor ecológico; por último, el Plan Parcial Triángulo de Fenicia.

Sobre el proyecto

Para hablar de acciones urbanísticas concretas, en el 2006 comienzan una serie de intervenciones, compras de predios y expropiaciones en la Manzana 5 (mejor referenciada como la “manzana de la discordia”[3]). Allí, sus habitantes verían cómo la Empresa de Renovación Urbana (ERU) comienza un proceso de (des) información acerca de la decisión del Distrito por otorgar – vía concesión del terreno- la construcción del Centro Cultural Español, amparado en el proyecto de renovación urbana “Eje Ambiental y Cultural Manzana 5 –Las Aguas). Esto implicaba la adquisición de los inmuebles requeridos, en efecto, a partir de ese año la empresa comienza la adquisición de los predios y su posterior demolición para dejar el espacio abierto a la construcción mencionada. Sin embargo, la obra, que tenía que comenzar en el 2009 hasta la fecha no ha comenzado, y el ofrecimiento de salas de exposiciones, museo y áreas de esparcimiento son hoy por hoy una incógnita.

Por otra parte, a mediados del 2008 la Universidad de los Andes comienza un proceso de formulación y propuesta de un Plan Parcial para esta zona del centro, es decir el sector de Las Aguas. Se denomina “Programa Progresa Fenicia”.

Tiene como misión “Impulsar un programa de desarrollo integral entre los habitantes del barrio Las Aguas, que busque la renovación y revitalización urbana y social del sector, promoviendo un modelo de convivencia sostenible mediante el trabajo conjunto entre los actores involucrados”.[4] Dicha propuesta está condicionada por las directrices y lineamientos de la Resolución 1582 de 2011 emitida por la Secretaría de Planeación Distrital (SDP) “Por la cual se definen las determinantes para la formulación del plan parcial de renovación urbana Triángulo de Fenicia, ubicado en la Localidad Santa Fe”.

Ustedes planifican, nosotros actuamos

¿Planificación conjunta, materialización o consenso entre los sujetos protagónicos del cambio? Promesa. De allí que la iniciativa colectiva “No se tomen Las Aguas” , vecinos y vecinas del sector hayan decidido manifestar, desde su derecho a la ciudad, que:

“La Universidad de los Andes quiere imponer arbitrariamente  el proyecto privado de renovación urbana “Progresa Fenicia” sin contar con la participación de los propietarios del barrio Las Aguas. Desde ya está publicitando la construcción de Hoteles, Centros Comerciales, vivienda de lujo, y la ampliación de su campus sin que la comunidad haya podido incidir ni dar su concepto sobre una eventual renovación urbana”. (Fuente: http://www.facebook.com/nosetomenlasaguas).

Cuestionable por lo tanto, el trabajo de difusión e información sobre los distintos componentes que se requieren para renovar esta zona del centro; aunque aciertan en manifestar la importancia de la inclusión de los habitantes situados en los alrededores al claustro y la necesidad de garantizar su participación e incidencia en las acciones de transformación del entorno, no han sido claros los procesos de cobertura vecinal y barrial que requiere un proyecto de tal envergadura. Si se trata de que “todos se queden” debería existir un compendio comunitario del cien por cien en las distintas fases que toda participación ciudadana requiere: información, iniciativa e incidencia (Fabio Velásquez).

Fuente: Colectivo No se tomen Las Aguas. Localización estratégica del proyecto, en cercanías a nuevos proyectos inmobiliarios de gran impacto, o la mercantilización del centro marketing.

Fuente: Colectivo No se tomen Las Aguas. Localización estratégica del proyecto, en cercanías a nuevos proyectos inmobiliarios de gran impacto, o la mercantilización del centro marketing.

Las Aguas, como la corriente, sigue hacia adelante

En este sentido, se requiere profundizar de qué manera van a ser incluid@s l@s habitantes y en qué obras van a tener participación por las plusvalías, preocupante que aún no sea claro –por lo menos en el catálogo de información de “Progresa Fenicia”- quienes hacen parte de la comunidad residente.

Otro aspecto no menos importante tiene que ver con la solicitud por parte de la entidad educativa para excluir de la declaratoria como Bienes de Interés Cultural del Distrito Capital algunos predios pertenecientes al borde norte del Centro Histórico de La Candelaria ¿Qué relación tiene el plan parcial de renovación con esta iniciativa?

Con este ejemplo se puede ver la importancia de abordar, analizar y examinar las distintas herramientas de gestión del suelo en función de la transformación de un mismo territorio, en este caso, del Centro y las localidades afectadas.

En últimas, una plataforma normativa que requiere del seguimiento ciudadano, y allí las opciones son múltiples, las veedurías ciudadanas (Ley 850 de 2003) son una vía para que sus habitantes exijan constitucionalmente su derecho a la permanencia, a la participación, al monitoreo previa ejecución; condicionantes sin las cuales hablar del “progreso de Fenicia” sería hablar del “progreso desde arriba”. La movilización ciudadana tiene el reto de contrariar, en instancias formales, las promesas y deidades de aquellos agentes urbanos privados cuyos intereses desbordan la preocupación por la inclusión y bienestar social; es en las calles, pero también en otros escenarios donde se construye el Centro de los colectivos, de sus habitantes, cuyas acciones deben situarse en esa “política urbana, que no puede reducirse a una actividad de planificación, se convierte en un momento de un proceso social complejo, el de las luchas de clase donde están incluidos, en particular, los movimientos sociales urbanos” (Topalov, 2001).

BIBLIOGRAFIA

  • Castellanos, Lina. El Precio de la renovación urbana. Extraído de http://progresafenicia.uniandes.edu.co
  • DANE, SDP (2005) Proyecciones de la población por localidades 2005-2015
  • Programa Progresa Fenicia. Disponible en http://progresafenicia.uniandes.edu.co
  • Rojas, E. y otros (2004). Volver al Centro. La recuperación de áreas urbanas centrales, Washington: BID.
  • Topalov, C. (1980). La urbanización capitalista, algunos elementos para su análisis. México: Editorial Edicol México.
  • Vargas R., Juan Camilo (2011) El laberinto de los convocados. Planeación urbana y participación ciudadana en torno al Plan Zonal Centro de Bogotá. Tesis de pregrado para optar el título de sociólogo, Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

[1] Instrumento de segundo nivel pero con mayor alcance territorial que las Unidades de Planeamiento Zonal (UPZ) y que los Planes Parciales

[2] DANE, SDP (2005) Proyecciones de la población por localidades 2005-2015

[3] Así lo puntualiza Castellanos: “La “manzana envenenada” o “la manzana de la discordia”, como la llaman sus habitantes, es hoy un conjunto de lotes vacíos donde hasta ahora nadie ha puesto el primer ladrillo para la construcción del Centro Cultural Español que debía comenzar en 2009”.

[4] http://progresafenicia.uniandes.edu.co

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Un pensamiento en “De la inclusión social, la permanencia y otras promesas en el cambio urbano del Centro de Bogotá. A propósito del Triángulo de Fenicia

  1. Muy buen ensayo. plantea la realidad social de un sector del centro bogotano. decisiones tomadas desde el centralismo y disfrazadas con participacion ciudadana. todo esta dicho pero nada esta acabado

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